Bueno, aquí va el segundo capítulo de este microrelato. Es más corto pero a mi entender más intenso. Si hay algún fallo, algo que no guste, sugerencias a la hora del estilo de escritura se aceptan criticas de todas clases. Sin más disfrutad de este sangriento capítulo y ya sabéis, hasta la semana que viene no hay más ^^.
Capítulo 2
Un haz de luz, que salía por debajo de la puerta, era el único punto que iluminaba el pasillo. La sombra se movió sigilosa a través de este hasta llegar a la puerta, se preparó y abrió la puerta, buscó a la víctima y forcejeó con ella hasta que esta se vio dominada. El cuerpo de Egen calló al suelo mientras que la sombra le inyectaba algo en el cuello, después la sombra se levantaba y cerraba la puerta no sin antes recoger una maleta del pasillo y mirar a ambos lados por si alguien que se hubiese retrasado había escuchado el ruido de la pelea. La sombra se acercó al escritorio y depositó encima la maleta pequeña que abrió con una sádica sonrisa en su rostro. Extrajo de ella una cuerda, una banda negra, esparadrapo y un calcetín. Se acercó al cuerpo y le puso dos dedos en el cuello, volvió a sonreír, la droga había hecho efecto estupendamente. Metió el calcetín dentro de la boca de Egen y se la tapó con esparadrapo, le vendó los ojos con la banda negra y le ató la cuerda por debajo de los sobacos haciendo una rosca por los brazos y le ató la cuerda a las muñecas. Sacó otra cuerda de la maleta, la lanzó por encima de la lámpara del techo y un cabo lo ató a las muñecas del hombre, tiró del otro cabo lo pasó por debajo de la mesa y tiró de la cuerda hasta conseguir alzar el cuerpo a una altura adecuada para el trabajo. Aseguró la cuerda para que el cuerpo no cayese al suelo y sacó de la maleta dos pequeñas tablas que aseguró a las deportivas para que no quedaran huellas claras después de acabar y sacó 2 bisturíes y un cúter.
Comenzó el trabajo. Con el cúter eliminó la molesta ropa, que le impedía realizar correctamente su labor, y la arrojó a un rincón; con los bisturíes cortó los tendones de Aquiles. El dolor hizo que Eger despertara lanzando un grito que nunca llegó a salir, sin embargo la venda de sus ojos se humedeció rápidamente. La sangre, ese líquido vital, fluyó hacia el suelo lentamente acortando, aun más, el tiempo de vida. Después de corta los tendones de las piernas se dedicó a hacer algunas punciones en las rodillas, más sangre y gritos huecos. La sombra se apartó un poco del cuerpo para admirar su trabajo, pareció recordar algo por que se dirigió otra vez a la maleta. Dejó el cúter y sacó una Polaroid tomando una foto de Egen y dejándola en la mesa, guardó la cámara de nuevo en la maleta y en ese momento un pelo, imperceptible en ese momento para sus ojos, cayó al suelo. Dejó los bisturíes sobre la mesa y volvió a rebuscar en la maleta, de la que extrajo un cuchillo de cocina e hilo de pescar. La venda fue removida de los ojos de la víctima y esta se intentó revolver consiguiendo que las cuerdas se incaran profundamente en su carne y que los brazos se descoyuntaran los brazos en hombros y codos. -Gracias por adelantarme el trabajo Egen, aunque hubiese sido más divertido hacerlo yo- La sombra había hablado por primera vez. -Quiero ver como vas perdiendo la vida poco a poco cerdo repugnante- Un sudor frío recorría el cuerpo del viejo mientras sus ojos reflejaban terror. El cuchillo se introdujo lentamente a través de las costillas de Egen cortando los músculos que encontraba a su paso y los que Egen, con sus movimientos de dolor, añadía. Paró de perforar cuando entró en el pulmón y le dejó el cuchillo clavado. -Yo que tu no me movía tanto, me estas acortando la diversión hijo de puta- Sombra fue otra vez hasta la mesa, estaba de buen humor. Cogió los bisturís y los clavó en los ojos y tras sacarlo los introdujo en las orejas. -Me he cansado de ti, ahora toca el despiece- sacó los bisturís y lanzó uno de ellos a la maleta. 2 o 3 litros ya inundaban el piso y la sangre seguía manando del cuerpo sin vida de Egen. Por diversión hizo un corte en el cuello y lanzó el otro bisturí a la maleta mientras se dirigía a ella y sacaba un serrucho y un hacha de mano.
Con el hacha le abrió la cabeza haciendo que los ojos saliesen de sus cuencas y quedasen colgando, el cerebro se deslizó lentamente por el hueco abierto en el cráneo hasta caer en el suelo allí fue pisado por Sombra hasta reducirlo a una pasta. Con el serrucho cortó por las rodillas cortando facilmente la carne y astillando los huellos hasta cortar las piernas por completo. Cogiendo nuevamente el hacha la emprendió a hachazos contra la caja torácica rompiendo las costillas una a una. Sacó los órganos con cuidado y los depositó bajo el cadáver en orden, luego serró la cabeza le abrió la boca y le introdujo el contenido del intestino en ella, después la introdujo en la caja torácica y la dejó flotando con ayuda de una cuerda y la columna vertebral. Sombra disfrutaba hasta que escuchó un ruido, rápidamente introdujo la sierra y el hacha en la maleta, la cerró y la agarró mientras se dirigía rápidamente a la salida del restaurante golpeándola contra la pared en varias ocasiones.
Ahora mismo me está doliendo lo del talón de Aquiles a mí, que lo sepas.
ResponderEliminarParece una escena de American Psycho xD
No en serio, está bien, además, la obra a no ser que tenga fallos garrafales, más bien se comenta a su conclusión.